100_0949.JPG Llegó el calor. El calor insoportable, dicen. Yo, que todo lo aguanto menos el frío, no veo problema alguno en dormir con calcetines y no retirar mi edredón de plumas aún cuando mi churri bufa y bufa de tanto que le sudan las entretelas. Y es que dar con la temperatura intersabanal es de lo más complicado cuando una decide compartir su vida. En serio, eso o saber cuál es el punto de sal en los filetes empanados, ambas cosas pueden llegar a convertirse en el talón de Aquiles de cualquier relación sólida. Parece baladí, lo sé, pero un bistec ruso con exceso de sal es una pipa y una cama con edredón de plumas en pleno junio es la tocada de pelotari más grande del planeta azul (mi pareja dixit). Ojú.

Ayer fue una de esas noches en las que el bueno de mi media castaña hubiese subastado un riñón en eBay con tal de que su novia no tuviese la temperatura corporal de un lagarto del ártico, si es que el ártico hay lagartos, claro. No es que él tuviese asfixiado, que lo estaba, doy fe, sino que se sintió tonto del culo escuchándome con atención cuando yo me empeñé en darle tan panecéica receta para olvidarse de una vez  por todas de su calor:

– Cariño – Le dije – es cuestión de mentalizarse. Tú respira hondo, cierra los ojos y di con seguridad ¡Hace un calor de cojones! Una vez lo hayas asumido, tu cuerpo dejará de sufrir cada vez que te caiga una gota de sudor entre las piernas. Funciona, te lo juro. Mírame a mí ¿Ves que yo sude, cielito? – Y le regalé mi axila para que disfrutase de mi olor a Sanex Dermo sin rastro de que me hubiese abandonado.

– Andate a cagar, Noe… – Me dijo – yo muriéndome de calor y tú con mentalizaciones… ¿A que si mañana cuando te levantes no hay leche en la nevera y te digo que te bebas un Bitter Kas pensando en Central Lechera Asturiana no es lo mismo? ¿A que tu ataque de histeria sí sería de verdad y no una quimera, a que sí?

– No hay fe, eso es lo que falla en este país, que ya no hay fe… Por cierto, nosotros, amorcito, nunca incluímos Bitter Kas en la lista de la compra así que si he de mentalizarme con algo, prefiero hacerlo con un sabor conocido ¿Qué tal con un Bloody Mary, pooooor faaaavor?

Comprobación 1.- Mi chico no vio Eurovisión: No reconoció en mi ingenio la sangre de las Ketchup. Pues vaya

Comprobación 2.- El poder de la mentalización tiene sus puntos flacos. Yo intenté ver en su dedo enhiesto un Pirulo Tropical pero, por más que lo intentaba, mi cabeza veía una puñeta. Vaya, vaya.