Nunca te fíes de un chico que no toma postre  (Ézaro Ediciones, 2011)

 

Malena, embarazadísima maquilladora de una productora de televisión, Lupe, periodista en la treintena a la que su pareja acaba de dejar y Delfín que siempre había sido un machito al uso hasta que Covadonga se cruza en su camino.

La búsqueda del fueron felices y comieron perdices P-A-R-A S-I-E-M-P-R-E, un secuestro aéreo, un parto, la prueba de que la amistad hombre mujer existe y no tiene porque acabar en la cama, la fábula del cazador, cazado… todo ello hilado con mil y una situaciones hilarantes pero no por ello menos creíbles, hacen de mi nueva novela un moderno vodevil en el que el sentido del humor y el universo femenino son los protagonistas. Una vez más: ¡cuidadito mundo, que han llegado mis chicas! (ups! Y mi chico, que Delfín se sube al carro

Malena, embarazadísima maquilladora de una productora de televisión, Lupe, periodista en la treintena a la que su pareja acaba de dejar y Delfín que siempre había sido un machito al uso hasta que Covadonga se cruza en su camino.

La búsqueda del fueron felices y comieron perdices P-A-R-A S-I-E-M-P-R-E, un secuestro aéreo, un parto, la prueba de que la amistad hombre mujer existe y no tiene porque acabar en la cama, la fábula del cazador, cazado… todo ello hilado con mil y una situaciones hilarantes pero no por ello menos creíbles, hacen de mi nueva novela un moderno vodevil en el que el sentido del humor y el universo femenino son los protagonistas. Una vez más: ¡cuidadito mundo, que han llegado mis chicas! (ups! Y mi chico, que Delfín se sube al carro… :-)

 

 

Tres amigas en la treintena luchan por sobrevivir al desamor. Con una tendencia sobrenatural a enamorarse siempre de la persona equivocada, Paulina, Olvido y Coro están convencidas de que algo en el cosmos tiene que haberse confabulado para que sus vidas sentimentales sean siempre tan complicadas. Internet,  un viejo amor adolescente y la pérdida del miedo al compromiso son tres de los inesperados elementos que vuelven a ponerlas en el mercado. Una serie de situaciones hilarantes –no por ello menos creíbles–  hacen que estas tres chicas nos lleven de la mano por las inquietudes, las felicidades, los desencuentros y la necesidad de amor de toda una generación.

 

Cenicienta siempre quiso un Wonderbra no es sólo una historia de amistad y supervivencia de tres amigas, sino también un retrato femenino y universal en el que sus entrañables protagonistas dejan claro que, hoy por hoy,  a las chicas cada vez nos cuela menos eso de que al príncipe azul no le huelen los pies… 

 

“Actual, fresca y original, por momentos divertidísima.”

Esther Ortiz, El Rincón Romántico

 

Cenicienta siempre quiso un Wonderbra, Vergara (Ediciones B). La nueva novela de Noe Martínez. 

 

 

 

Señálame un imbécil y me enamoro cuenta las peripecias de tres treintañeras durante un corto pero intenso viaje a La Habana, después de que una de ellas decida poner fin al genocidio sentimental al que se acercan irremediablemente sus amigas. Se trata de una historia de rápida lectura no apta para hombres sin sentido del humor y tremendamente terapéutica para todas aquellas mujeres que hayan pensado alguna vez en liarse la manta a la cabeza y dejar atrás sus cotidianas vidas y a algún que otro… imbécil.

 

 

Yo nunca me declaro en la primera cita, yo nunca digo lo que no siento, yo nunca como pasteles entre horas. Las famosas chicas Yo Nunca tenían una afición desmedida a afirmar categóricamente cosas que el destino no tardaba en obligarlas a enmendar. Todo era cuestionable menos que Marcelina se casaba y su despedida de soltera las había pillado medio en bolas (Literal y figuradamente)
A Renata le costaba admitir que su pareja estable empezase a dudar del amor que los unía, en el mismo momento en el que a ella la ascienden a directora del departamento de nuevos talentos en el museo en el que trabaja. Siempre pensó que Ángel era su media naranja hasta que encontró una naranja entera.
Tener el pelo absoluta e irremediablemente liso era uno de los quehaceres diarios de Lucita hasta que dicha obsesión a punto estuvo de costarle la integridad física. Opositora sin remedio y con la mala suerte de la que mucho tienta a la tal, conoce al chico perfecto el día en que menos podía oír sus palabritas de amor.
Telma se erigió como anfitriona de la despedida y no sospechó hasta qué punto ser la organizadora del evento iba a proporcionarle tantos y tantos buenísimos momentos. Esotérica, mandona y cual funambulista por el cable, intenta salir de la treintena sin dejarse en el camino ningún cabo suelto que pudiese llegar a hacerla feliz. Aunque, para ello, tuviese que obviar que, por aquel entonces, él aún era menor de edad.
¡Pelillos a la mar! Y mejor si son los que les quedaban de tontas.

 

 

 

06521305448_magdalena.jpgGuillermina no sabía hasta qué punto se le iba a complicar la exitencia la mañana que encontró envuelto entre sus sábanas a un perfecto desconocido. La noche previa al hallazgo, su show en el pub no había sido lo más logrado en los anales del humor, y por ello debió de pensar que el destino le estaba gastando una broma pesada. Estaba preparada para todo menos para la llegada del Increíble Hombre Magdalena, ese con el que quieres perder el tiempo desayunando y no volver a echarlo de tu cama jamás de los jamases. 

 

 

A otra princesa con ese cuento Tres, eran tres las hijas del rey. Miriam, diplomada en la escuela de Enfermería, casada desde hace siete años con su ex jefe, un ginecólogo de éxito y madurito con un feeling innegable, que le dobla la edad y al que no sólo ama por haberla sacado de la clase media, no sabe cómo reaccionar ante el deseo de su marido de ser padre. Ana, una de sus mejores amigas y virtuosa doctora en Urología, se enamora como una tonta de su tan atractivo como jovencísimo y arrollador MIR aún a sabiendas de que esa relación no casaría muy bien con su currículum. “No es ético, no es estético”, se dice entre remordimientos, “pero a mí me sabe a Donuts sin agujero”. Filomena, la otra muy mejor amiga, tiene una tendencia (sobre) natural a autolesionarse y, de las tres, presume de ser la que mejor gusto tiene para los hombres. Con el mejor radar para localizar a un hombre guapo a menos de diez metros a la redonda, se sorprende a sí misma teniendo fantasías con un compañero de oficina que es lo menos cool que se ha echado a la cara.
¿Qué puede ocurrir cuando a las tres amigas, apenas cumplida la treintena, se les presenta la oportunidad de perder las riendas de lo que se suponía tenían que resultar sus vidas? Una sucesión de situaciones hilarantes, divertidas y no por ello menos reales hacen que Noe Martínez, fiel a un lenguaje tan suyo, tan joven, fresco y desenfadado al que nos tiene acostumbrados desde Señálame un imbécil y me enamoro y Él, mi último pelo de tonta, nos lleve frenéticamente, bajando en rafting, hacia un desenlace sorprendente. Porque nada hay más maravilloso que la propia vida vista desde el prisma de la que quiere hacer algo para mejorarla, a Miriam, Ana y Filomena les ocurrirán cosas tan extraordinarias que estarán seguras de que, en realidad, no hay nada imposible. Apostad algo…