Bomba informativa: a los príncipes azules ¡les huelen los pies! Y es que ríndamonos a la evidencia: enamorarnos e idealizar a un chico es todo uno… ¡pero eso no lo tiñe de azul! Si tú eres de las que cierras los ojos ante ciertas cosas con tal de que haya un final feliz, este es tu artículo.

Aquí tienes 6 señales masculinas que no pegan ni con cola con el “comieron perdices”. Temblad, príncipes del ‘todo a cien’, ¡las princesas emancipadas del mundo se han cansado del cuento! Érase una vez…



USUARIO: SEDUCTOR. PASSWORD: TE QUIERO
Si ese chico te confesó amor en la primera cita a golpe de segunda copa, échate a temblar… y con motivo. A nosotras nos vuelve locas sentirnos queridas y eso es algo que los falsos príncipes azules tienen más que claro. Ellos saben del poder de un “te quiero” a tiempo para que tu corazón se suba a la montaña rusa… del amor. Ains.

A otra princesa con ese cuento
Lesson one, querer y desear no es lo mismo. Así que pregúntale si se cosca de la diferencia. Que ese chico te desea, salta a la vista. Que te quiere, aún está por ver. Así que, querida lectora, recuerda que hacerse la tonta desde el principio no es más que eso: un principio tonto.

De un azul desteñido ¿A qué espera el mundo científico para patentar una máquina que compruebe si el amor masculino es tan de verdad como dicen? Mientras el invento no llega, abre los ojos y no reinventes la realidad. ¿Taaaanto te quiere que le importa un bledo que las citas con su ex te pongan cardíaca? Blanco y en botella…

Si ya has caído en el maleficio
… de enamorarte de un conquistador nato, nada mejor que poner pies en polvorosa antes de que el amor te lo haga más difícil. Puede que un estado anímico débil o las ganas de sentirte enamorada te hayan llevado a tragarte el cebo de este chico, pero ello no significa que tenga que ser para siempre. En el amor, como en todo, mentiras, las justas.



MISTER ‘19 DÍAS… Y 500 NOCHES’
A su lado no existe el aburrimiento. No hay nadie más marchoso y divertido bajo la luz de la luna… ¡Es genial! Pero si cuando le pides compartir un cine o un café te hace sentir como si le hubieras pedido un riñón, piensa mal. ¿No te suena raro que siempre quedéis por la noche… pero os veáis cuando sale el sol?

A otra princesa con ese cuento
Salir de marcha es un plan genial si él no pone trabas a que lo vuestro vea la luz (y nunca mejor dicho). No tiene que ser cierto eso de que por la noche todos los gatos son pardos… pero después de cinco meses sería bueno comprobarlo, ¿no?

De un azul desteñido
Por enésima vez te dice que no puede verte el lunes porque tiene que ir con su padre a Toledo. Estás con tus amigas y lo ves pasar en su coche con un colega y dos chicas. Puede que sean su hermana y la prima de su amigo. Puede. O puede que no. ¿Vas a quedarte con la duda?

Si ya has caído en el maleficio…
… de aceptar a un murciélago como chico ideal lo tienes algo difícil. Él se ha acostumbrado a hacer con su día lo que le apetece y tú nunca entras en esos planes. Aún a riesgo de descubrir lo que no quieres, indaga qué hace cuando no está contigo. Puede que te lleves una sorpresita, sí, pero mejor más pronto que tarde…



DON «YO SOY LIBRE COMO EL VIENTO»
Este comportamiento egoísta e infantil es un denominador común a casi todos los falsos príncipes… independientemente del color que profesen. Quieren estar contigo, pero cuando lo hacen siempre tienes la sensación de que A) tiene prisa, B) la va a tener o C) la tuvo y aún le quedan secuelas.

A otra princesa con ese cuento
Sin venir a cuento y a la primera de cambio te deja bien clarito que a él le van las relaciones sin agobios. Detesta las escenitas de celos y los reproches porque ha llegado tarde o no ha llegado. Te presenta como su amiga y aún así tú crees que es tu chico ideal… ¿En serio?

De un azul desteñido
Si su estribillo favorito es “yo soy así y así seguiré, nunca cambiaré”… es el momento de que te cuestiones a dónde crees que vas con un tipo así. Vale que a él las ataduras le den urticaria, pero ¿te has parado a pensar qué es lo que quieres tú? Es el momento de hacerlo, chica.

Si ya has caído en el maleficio…
… y tú quieres algo más, propónselo. No es que estés sugiriendo que te regale un anillo. Ni siquiera que os hagáis un pack dúo de llamadas, pero un mínimo de conexión sería interesante. Si él no entiende que estar comprometido no duele, es que nació con la glándula del amor en el píloro. Que le den. Tal cual.



PRÍNCIPE POLIÉDRICO Y SINGULAR
Curioso espécimen el que lo mismo te dice que le gusta la Fórmula 1… que se declara un apasionado del cine neocelandés. Abre los ojos: no estás ante un chico con muchas y variadas inquietudes, no. Lo que ocurre es que tiene una personalidad tan volátil que hará lo que sea (lo-que-se-a) para hacerte caer en sus redes. Ojo.

A otra princesa con ese cuento
Desde el principio te ha extrañado que siempre le guste lo mismo que a ti. Y es que se preocupa mucho por saber cuál es tu chico ideal… para después encarnarlo al minuto dos. Toma nota: que se esfuerce por agradarte es un punto; que finja ser lo que no es, un timo.

De un azul desteñido
Antes de que vuestra afinidad en literatura, cine y música acabe por volverte loca (de amor) entérate de qué era lo que le gustaba antes de conocerte. Saber algo de su ex novia podría ayudar: el hecho de que ella fuera fan de Elvis y él llevara tupé… puede ser clarividente.

Si ya has caído en el maleficio…
… y te has enamorado de poco menos que un holograma, te quedan dos alternativas: o quedarte con el personajillo que ha creado para ti… (el chico se lo ha currado, eso es cierto) o descubrir quién hay tras el superactor en que se ha convertido. Pereza total… ¿o no?



CON LA FAMA (DE INFIEL) A CUESTAS
Serenémonos y cojamos aire porque este epígrafe tiene miga. La fotografía de este chico debería salir en una enciclopedia al lado del término infiel. Uff. Piensa: si ha traicionado a sus anteriores novias, ¿qué le impedirá hacer lo mismo contigo?

A otra princesa con ese cuento
Te gusta tanto y tienes tantas ganas de que lo vuestro funcione que has decidido creerte eso de que para él eres distinta. ¿Qué decirte? Apela a tu sexto sentido, baby.

De un azul desteñido
Alega en su defensa que a sus ex no las quería como a ti y que por eso pasó… lo que pasó. Quiere que te quede claro que eres especial y que ni se le pasa por la cabeza engañarte con otra chica porque no lo necesita. No obstante recibe SMS que lo hacen sonreír aunque que te jura son de su hermano. Ja-ja-ja.

Si ya has caído en el maleficio…
… y un infiel de incógnito te quiere llevar al huerto, como se solía decir, no le permitas que ocupe tu tiempo un minuto más. Dale las gracias por la visita y despídelo antes de que te haga (más) daño. Sitúalo de aurícula y ventrículo para afuera.



YO, MI CABALLITO BLANCO Y MI CASTILLO
No está bien decirlo (y mucho menos admitirlo) pero coincidiréis conmigo en que, en igualdad de condiciones, es más fácil enamorarse de alguien con la vida solucionada. Nadie dice que nos vendamos al mejor postor, que no es eso, pero ellos, los príncipes sin cuento y en busca de princesa, saben como jugar sus posesiones…

A otra princesa con ese cuento
Descapotable, findes en balnearios y regalitos varios son pequeños detalles que hacen que no quieras ver más allá de su Visa. Tú, ligada al abono transporte desde la infancia, quieres ver en este chico la solución a todos tus problemas. Un novio con posibles es muy sugerente… ¡y tú ya has tenido tantos de McDonald’s a las seis!

De un azul desteñido
Ni envuelto en papel de regalo puede evitar que su tontería aflore a la primera de cambio. Habla del resto del mundo con un desdén que dan ganas de ponerle bozal. Muy, pero muy azul tiene que ser para aguantarlo, todo sea dicho. Tú verás…

Si ya has caído en el maleficio…
… y te has dejado encadilar, vuelve a la cruda realidad. Date una semana de adaptación a tu antigua vida. Si lo que quieres es huir sin mirar atrás, debes volver a cogerle el gustillo a leer en el metro. Coincidirás conmigo en que es difícil hacerlo en el descapotable (leer, digo).

Vale que los chicos lo ponen difícil pero a veces nuestra actitud no nos ayuda a ver las cosas con objetividad. Ahí van cuatro posturas a evitar.

Borrar el pasado a golpe de relación
Si crees que la mejor manera de dejar de sufrir por un ex es enamorarte del primero que llegue, te darás un galletazo descomunal. Y no porque él sea un batracio, no, sino porque tú eres una camicace emocional.

Parecer (y estar) desesperada
El síndrome de quiero-novio-a-toda-costa no es buen consejero si quieres tener a alguien que valga la pena. Una cosa es estar receptiva, y otra que te valga cualquier ente, animal o cosa con tal de no estar sola.

Ponerte una venda en los ojos
Tu usurpador de chico ideal ha dejado claro que no vale la pena y tú te haces la loca. Él es un cretino y tú pareces estar encantada con que lo sea… Chica, te va la marcha o al final se te olvidó lo que era la autoestima.

¿Tú, sin amor?
jamás de los jamases Desde que tienes memoria afectiva te has dedicado a coleccionar éxitos y fracasos amorosos a tal velocidad que no te da tiempo de saber si sufres o disfrutas. Date un respiro, el amor no es una carrera de relevos.

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