Me va, me va, me va, meee vaaaaa  Me priva

El té helado con limón cuando me puede la sed.

Sentir que mi Orensanía tiene sentido.

Madrugar por que sí .

Que termine un telediario y no me arrepienta de ser quien soy.

Soñar con que el fin de semana no acabará nunca.

José Luís Alvite y su mil y una historias del Savoy.

El olor de Fon recién levantado.

Leer por la noche hasta que me quedo frita.

El doctor House y sus siempre acertados diagnósticos.

Mi colección de buenos veranos.

Ver reír a mamá.

Escribir por la mañana temprano cuando mis dedos aún están dormidos.

Ver por enésima vez Leyendas de Pasión.

El chocolate negro Valor denominación origen Ecuador.

Que las doce en el campanario siempre me sepan a Cola – Cao con galletas.

Sabina y sus poemas urbanos.

El juguete nuevito con el que escribo de estrena.

Hacer planes y deshacerlos.

La Navidad aunque aún sea agosto.

Olvidarme del estómago.

Ilusionarme con algo y compartirlo.

Ézaro ediciones y Nito.

El chino y sus chinorradas.

Ser la hija del chino.

Dormir en unas sábanas que se han secado al sol.

Mangar cucharillas.

Enamorarme de mis personajes en la primera línea.

Sentarme en la escalera al anochecer y ver pasar el aire.

Ver el diario de Patricia y alegrarme de no ser tan freaky.

Leer el Hola e ir a fiestas fastuosas desde mi salón.

Sevi y su contagiosa pasión por la vida.

El pan que pesa y con miga que parece húmeda.

Mi pijama de polar rojo.

Hacer inventario mental de zapatos y ser consciente de lo ilógico de mi alijo.

Depilarme las cejas en los semáforos en rojo.

Cantar mientras conduzco.

Darme cremas y más cremas después del baño.

Atesorar colonias y perfumes como si se fuese a acabar el mundo.

La nevera ordenada.

Hacerme la manicura y que no me den ganas de hacer pis antes de que se seque el esmalte.

Ponerle historia a la gente que no tiene vida.

El buen tiempo y sus muchas horas de sol.