agosto 2006


Esperar no es bueno para el cutis No me va

 

El terrorismo en todas sus formas.

Que el churrasco sea siempre un menú festivo.

Levantarme con el pie izquierdo.

Acostarme con el pie izquierdo.

Tomar el yogurt con cualquier cucharilla.

Los jefes que son mediocres y están encantados de serlo.

Que los míos estén plof y no me cuenten por qué.

El ruido del despertador.

Ir a montar el árbol de Navidad y que las luces estén fundidas.

Que los rojos no sean verdes y los azules, rosas.

Que el frasco de la mascarilla del pelo esté vacía.

Los informadores tendenciosos que se empeñan en hacer de mí una tonta.

El grano rosquilleiro que siempre acompaña mis necesidades fotogénicas.

El humor diseñado para hacerme reír.

Los mamarrachos que abusan de todo y de todos por que sí.

Las dependientas que nunca me dan muestras.

Las plantas desagradecidas que se mueren a la primera de cambio.

Las sorpresas si no vienen con lazo.

Que a los políticos no se les caiga la cara de vergüenza cuando es menester.

Tener que esperar a que hierva el agua para tomarme el té.

El sol en la cabeza a chaflán.

Rayar zanahoria y, de paso, rallarme también una uña.

Sentarme en el baño y que siempre me toque a mí cambiar el canutillo del papel.

Tener que vivir siempre con dolor de estómago.

La arena de la playa en las orejas.

Los tangas de microfibra modelo violador.

El desorden y el desconcierto.

Los cumpleaños sin velas y sin canción.

Un apagón cuando estoy teclado en ristre.

Cocinar pollo aunque sea tan resultón con el IPC.

Sentirme como Cristo en la cruz cuando unos zapatos me seccionan el tobillo.

Las sábanas con pelotillas.

Los tres pelitos que me resisto a no tener en la barbilla.

Que mi MP3 se quede sin pilas y yo sin cash.

Los hoteles en los que los desayunos se sirven sin mimo.

Confundir desfachatez con sinceridad.

El humo del tabaco y su obstinación a perseguirme donde quiera que vaya.

Encontrarme una avispa muerta en mi Lupo ¿Cuánto tiempo llevaba viajando conmigo?.

Lo difícil que es hablar debajo del agua.

Las barrabasadas en nombre de la libertad.

El enjuague bucal de mentol que me deja sin papilas gustativas.

Me va, me va, me va, meee vaaaaa  Me priva

El té helado con limón cuando me puede la sed.

Sentir que mi Orensanía tiene sentido.

Madrugar por que sí .

Que termine un telediario y no me arrepienta de ser quien soy.

Soñar con que el fin de semana no acabará nunca.

José Luís Alvite y su mil y una historias del Savoy.

El olor de Fon recién levantado.

Leer por la noche hasta que me quedo frita.

El doctor House y sus siempre acertados diagnósticos.

Mi colección de buenos veranos.

Ver reír a mamá.

Escribir por la mañana temprano cuando mis dedos aún están dormidos.

Ver por enésima vez Leyendas de Pasión.

El chocolate negro Valor denominación origen Ecuador.

Que las doce en el campanario siempre me sepan a Cola – Cao con galletas.

Sabina y sus poemas urbanos.

El juguete nuevito con el que escribo de estrena.

Hacer planes y deshacerlos.

La Navidad aunque aún sea agosto.

Olvidarme del estómago.

Ilusionarme con algo y compartirlo.

Ézaro ediciones y Nito.

El chino y sus chinorradas.

Ser la hija del chino.

Dormir en unas sábanas que se han secado al sol.

Mangar cucharillas.

Enamorarme de mis personajes en la primera línea.

Sentarme en la escalera al anochecer y ver pasar el aire.

Ver el diario de Patricia y alegrarme de no ser tan freaky.

Leer el Hola e ir a fiestas fastuosas desde mi salón.

Sevi y su contagiosa pasión por la vida.

El pan que pesa y con miga que parece húmeda.

Mi pijama de polar rojo.

Hacer inventario mental de zapatos y ser consciente de lo ilógico de mi alijo.

Depilarme las cejas en los semáforos en rojo.

Cantar mientras conduzco.

Darme cremas y más cremas después del baño.

Atesorar colonias y perfumes como si se fuese a acabar el mundo.

La nevera ordenada.

Hacerme la manicura y que no me den ganas de hacer pis antes de que se seque el esmalte.

Ponerle historia a la gente que no tiene vida.

El buen tiempo y sus muchas horas de sol.